top of page

Portal - Umbral

  • Foto del escritor: Bediwa
    Bediwa
  • hace 1 día
  • 3 Min. de lectura

¿Qué es un portal? Un portal es un puente, un camino que se abre hacia algo nuevo: una nueva versión, una nueva experiencia, una nueva dimensión de ti. El umbral es ese punto intermedio donde aún no estás en lo nuevo, pero ya no eres la misma. Y muchas veces, el umbral se siente incierto, incómodo, incluso vacío. Porque el umbral no es el destino, es la preparación. Es el espacio donde ocurre la alquimia, la transmutación.


Este fin de semana estuve en un retiro de yoga. La selva nos cobijó con su verde profundo, con la oscuridad, con la luna y las estrellas en todo su esplendor, con sus sonidos, su fauna y su presencia viva. Con lo salvaje. Nos reunimos varios yoguis con una intención en común: celebrar la vida, el gozo, la unión que el yoga nos recuerda. Celebrábamos también los 90 años de Leonardo, un ser profundamente amoroso, que nos abrazó, nos miró y nos sostuvo con una presencia tan genuina, que era imposible no reconocer en él la belleza que también habita en cada uno de nosotros.


Algo mágico ocurrió en la selva, pero no fue una magia cómoda, fue una magia que confronta. La selva me llevó a un estado primitivo. Me confrontó con mis miedos, con la supervivencia, con la incomodidad, con el control y con la incertidumbre. La primera noche, mi cuerpo estaba en alerta. Sonidos desconocidos, oscuridad total, falta de referencias, una rutina completamente distinta. Mi sistema nervioso lo interpretó como “no tengo el control, puede haber peligro”. Y además, estaba en mi luna, más abierta, más sensible, más receptiva. Entré en un espacio que me despojó del control externo y que amplificó mi mundo interno.

La segunda noche tuve una conversación muy especial con Leonardo. Le pregunté cuál era su secreto para mantenerse tan vital, tan presente y tan luminoso a sus 90 años. Su respuesta fue simple y profundamente sabia: aceptar. Aceptar su vida, cada experiencia, cada momento.


Después nos compartió parte de su historia, cómo en algún momento dejó de escuchar su voz interna por los condicionamientos del mundo. Escucharlo fue profundamente conmovedor. Verlo gozar la vida con esa ligereza y esa alegría fue un recordatorio vivo de lo que somos y de lo que podemos ser.


Esa noche algo se movió dentro de mí. Sentí una tensión interna muy clara entre la aceptación y la libertad, entre la necesidad de seguridad y el deseo profundo de expandirme. Se activaron miedos: a perder el control, a lo desconocido, a partes de mí que aún no se expresan completamente. Y entonces apareció la ansiedad. Pero hoy lo veo claro: la ansiedad no era el problema, era el portal.


Antes de expandirte, la vida te confronta. No para detenerte, sino para mostrarte dónde aún buscas control, qué miedos siguen vivos y si puedes sostenerte incluso en lo desconocido. Esa noche, en medio del ruido de mi mente, respiré, me observé y me sostuve. Y ahí entendí algo profundamente valioso: sostener no es no sentir miedo, es no perderte dentro de él.


La selva me mostró algo que hoy reconozco con mucha claridad: la fortaleza que he cultivado en los últimos años. Una vida que ha tenido incertidumbre, pero también mucha magia. Herramientas que he desarrollado para fluir incluso con miedo presente. Hoy sé que no necesito tener todo bajo control para sentirme segura.


La selva me quitó el control para recordarme que puedo sostenerme en la incertidumbre, en lo desconocido, en el proceso. Después, caminar hacia el mar, sentir el viento y la naturaleza fue simplemente perfecto, porque muchas veces, en el momento, no vemos los regalos, pero la vida siempre está hablando.


Hoy me siento profundamente agradecida, más en mi cuerpo, más presente, más conectada. Y con una certeza suave: estoy lista para expandirme. Gracias vida, gracias proceso, gracias umbral.


La expansión no comienza cuando está todo listo y perfecto,

comienza cuando decides quedarte.

_Bediwa

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

©2020 por BeDiwa. Creada con Wix.com

bottom of page